Recuerdo que le construí una coraza protectora con mucho cariño, temía que pudiera herirse con mi egoísmo y tracé la fantasía de su dolor antes de que ocurriera.
Hoy tengo las espalda cortada a sablazos porque, extraña esgrima son los sentimientos, caí de mi nube al primer tajo y no noté los que después vinieron. La sangre corrió por mis brazos haciendo charcos en el suelo.
Ahora puedo verlo, magnífico en su caballo con la rubia doncella, lleva puesta la armadura que yo le hice con mis propios dedos.
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adioses
@ 2006-05-16 – 20:57:13
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Ella
@ 2006-05-10 – 17:53:05
Ella me dio la mano y la cogí. Estaba fría y húmeda pero su piel me pareció suave como un guante de terciopelo. Debió ser mi imaginación, porque sentí una extraña emoción al rozarla. Tan distraída estaba que casi habría caído a un charco de un resbalón si ella no me hubiera sujetado. Cogidas de la mano, seguimos la carrera hasta que nos detuvimos bajo un portal en una calleja desierta. Estábamos cansadas de tanto correr y necesitábamos un descanso.
¿Qué habría pasado si me hubiera besado entonces? ¿Qué habría sido de mí se la abrazo hasta cortarle el aire? -
Otra vez él
@ 2006-05-06 – 16:37:05
Llevaba casi seis meses sin verle e iba a llegar esa misma noche. Me apetecía mucho estar con él. Lógicamente le echaba de menos pero más que eso le deseaba. Deseaba que volviera para contarle alguna historia y tener sexo con él.
Estuve nerviosa toda la tarde como una colegiala. Al salir del trabajo me compré lencería blanca para él. Me excité yo sola en el probador al verme así. Me miré unos instantes en el espejo y con manos temblorosas me quité el conjunto. Estaba muy ansiosa, como hacía años.
Nos econtramos en el bar de siempre. Cada beso, cada caricia, significaba una gota íntima desprendiéndose de mí.¿Cómo puede tener una mente tan perversa? ¿Cómo puede gustarme tanto?
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lo peor
@ 2006-04-22 – 23:26:13
Me dice mi amiga Paula entre lágirmas:
"Cuando te das cuenta de que te miente desde siempre lo primero es negarlo...y busca mil detalles que corroboren tu buena opiniónLuego viene la fase de dudar de tí, creerte paranoica.
Después, él se confía y le pescas.
Entonces todo se derrumba y comienzas a sentirte culpable y patética".
Definitivamente somos gilipollas.







